Durante los últimos meses he venido repitiéndome en la cabeza "Si ya estas en el barco, llega a la orilla". Siempre ha sido mi filosofía de vida el terminar todo lo que empiezo. Pero no basta con solo terminarlo, sino, es necesario dar lo mejor de uno. Sin embargo, hay decisiones que nos cuestan asumir más que otras, y que deben tener un trato distinto.
Todo iba bien con mi "barco" hasta que alguien me dijo..."Todo bien con que te aferres al barco y llegues a la orilla, pero... ¿Que vas a hacer después?" Había analizado muy bien mi panorama al momento de tomar mis decisiones pero en ningún momento me puse a pensar en eso... en que iba a pasar después. Es por eso que, a estas alturas del partido, me doy cuenta que abandonar no siempre es símbolo de perder. A veces es mucho más valiente el que decide retirarse que el que decide quedarse, porque, después de todo, hay que ser valientes para cambiar el rumbo y atreverse a enfrentarse con un mundo nuevo.
Sin embargo, hay cosas que no pueden cambiarse y no queda otra que tomar duro el timón y dirigirlo. No soy de las que abandona, aunque a veces me gustaría hacerlo... pero, como dice el viejo dicho popular "A lo hecho pecho". Quien aun pueda bajarse de su barco y cambiar su rumbo "QUE LO HAGA" Es mejor pasar un mal rato que vivir mal. Y el que, como yo, ya no pueda hacerlo, no se tire al abandono, peleen para enderezar su barco y buscar una ruta que los lleve a la felicidad.

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