sábado, 28 de febrero de 2015

Black Heart

La miraba. Ella se burlaba de mis ojos mientras miraba fijamente a mi peor enemigo. Mi mano temblaba, ella desataba lo más oscuro de mi alma. Mi peor enemigo me suplicaba que me alejara, pero Ella tenía la solución a todos mis problemas. Ella me miraba, Ella se burlaba, Ella me iba a salvar. De pronto Ella me recordó porque estaba ahí parada. Ella me seguía, Ella lo veía todo. Ella guardo en su memoria los gritos de los que tanto escapaba, los miedos que había escondido, las cenizas de mis sueños sin cumplir. Ella me miraba, se reía y señalaba a mi peor enemigo. Tome aire y recordé todas las noches en las que dormí llorando, recordé todos mis errores, todas mis caídas, volví a sentir el sinsabor de la decepción. Me perdí.
Pude sentir como mis pupilas se dilataban y se perdían en el espacio, ya no la miraba a Ella pero Ella seguía mirando a mi peor enemigo. Me decidí. En un último acto de valor, o de lo que consideraba yo valor, tome la decisión. La volví a mirar y apreté mis dedos. El corazón de Ella salió disparada con un estruendo y se perdió dentro de mi peor enemigo. No pude sostenerla más. Mi cuerpo se derrumbo, mi cuerpo por fin entendió lo que sentía mi alma durante tanto tiempo. Todo se iba apagando, comencé a perder el control de mi. Antes que pudiera darme cuenta, mi peor enemigo me susurro entre gritos de auxilio "Cobarde". Era cobarde, si. Pero Ella me regalo un segundo de paz, un último segundo de paz. Pero entonces me di cuenta que había vivido buscando algo que al final igual iba a tener. Era cobarde porque no luche. Pero más cobarde era porque deje que Ella volviera negro mi corazón. Era cobarde pero si tuviera una segunda oportunidad no lo sería. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario