lunes, 3 de noviembre de 2014

Yo, Robot.

A pasado demaaasiado tiempo desde que no subía un post y en parte es porque he pasado un período en mi vida demasiado fuerte. Pero que me ha dejado como secuela un sinfín de enseñanzas que espero poder compartir con ustedes a lo largo de los días. 

No estoy segura por donde empezar, así que optare por lo primero que viene a mi cabeza. Según Descartes, el gran asidero firme del hombre, que explica su naturaleza y su existencia, es el "Cogito, ergo sum" (Pienso, luego existo) y, aunque se presta a  una mala interpretación, lo que nos quiere decir Descartes es que:  Porque pienso, existo. 

De esta forma se desata una corriente de pensamiento en la que el ser del hombre se resume a su capacidad de razonar; al uso, únicamente, de su cerebro; al desprecio por el sentimiento y la pasión por el: PENSAR.

Y aunque coincido con Descartes, puesto que la capacidad de pensar nos diferencia de los otros seres vivos, no creo que esta sea la única facultad que el hombre debe desarrollar para poder vivir. Existen también los sentimientos y, aunque son más susceptibles, de la misma manera influyen en la vida del ser humano. Bien dice Pascal: Hay razones que el corazón no entiende. 

Entonces, en mi opinión creo que el hombre debe siempre buscar un equilibrio, escuchando a la razón pero también al corazón. De nada sirve actuar como un robot que solo sigue un razonamiento, porque incluso este, puede estar equivocado. La mezcla del conocimiento empírico de la razón y las tendencias subjetivas del corazón son las que permiten al hombre ser libres y por ende, ser felices. 


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