Estaba super dispuesta a contarles las mil cosas que he vivido en los últimos días pero en lo que me disponía a escribir, recibí una noticia que me ha movido mucho el suelo. Y como es aquí donde desahogo todo lo que se cruza por mi vida y que considero importante reflexionar pues no podía dejar de darle un pequeño espacio.
Una de mis mejores amigas es la afortunada madre de un bella nena de casi un año. El padre de esta nena linda tiene un trabajo que lo obliga a salir de la ciudad durante un periodo largo de tiempo y aunque todo estaba planeado para que mi mejor amiga y la nena se quedaran en Lima, pues no va a ser así. Ellas se tendrán que ir con él a vivir. Ahora, se preguntaran a que se debe mi sorpresa puesto que es lo normal, digo, es normal que una familia quiera estar junta... Pues bueno, creo que mi sorpresa se debió más al gran y admirable carácter de esta chica. Uno de los motivos por los que es mi mejor amiga es porque siempre ha sido una mujer decidida que siempre pone como prioridad su vida y sus sueños, cuando nació su hija; supo que todo iba a cambiar, ahora ella era su motivo y su razón. Su hija siempre ha estado por encima de ella y por eso es que se va... dejando atrás su vida acá, sus sueños y sus ganas de sobresalir.
Y no digo que nunca va a poder hacerlo, claro que si. Pero será más difícil (No porque siempre sea así, sino, por las mismas circunstancias de su caso en concreto). El punto es que recién caí en cuenta que un hijo no solo trae alegrías, sino, responsabilidad y no únicamente las que notamos a simple vista, sino, aquellas que nos cuesta (como hijos) aceptar. Una madre/padre no va a dudar jamás en poner la felicidad de su hijo primero así esto significa retrasar un poco la felicidad propia.
Ahora no solo valoró más lo que mis padres han podido hacer por mi (Aquello de lo que tengo conocimiento y aquello de lo que no). Estoy segura que dentro de unos años esa nena estará muy agradecida por lo que su mamá hizo por ella. Mi amiga es una gran luchadora y sé que le ira bien.
No se olviden nunca que los padres, aunque a veces no los entendamos siempre van a dar todo por nosotros. Seamos agradecidos y dejemos de juzgarlos porque hay verdades que no sabemos y que, en ocasiones, es mejor que no sepamos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario